Por ahora cientos de doctores y trabajadores de la salud lidian con hospitales desbordados de pacientes, por lo que insisten en seguir promoviendo el distanciamiento y la higiene. / AFP


La información errónea sobre el nuevo coronavirus en internet y las redes sociales puede ser devastadora e incluso matar, al difundir remedios milagrosos tóxicos y aconsejar la interrupción de tratamientos médicos.

Los investigadores han lanzado una carrera contrarreloj para encontrar un tratamiento eficaz o una vacuna contra una pandemia que ha matado a más de 20.000 personas.

Entretanto los rumores más insensatos se propagan en internet, alimentando la confusión.

Las consecuencias pueden ser trágicas: en Irán, uno de los países más afectados, más de 210 personas murieron por beber alcohol adulterado después de que circulara en línea que podía tratar o evitar el COVID-19, informó la agencia oficial Irna.

Los peligrosos falsos remedios incluyen el consumo de cenizas volcánicas y las lámparas UV o la lejía, que según las autoridades sanitarias pueden ser nocivos.

Tomar cocaína o beber un poco de lejía también son algunos de los consejos que circulan en internet. “No, la cocaína NO protege contra # COVID-19”, tuiteó el gobierno francés en respuesta para advertir de la peligrosa recomendación.

 

Cuidado con medicinas en prueba

La rápida difusión de la información en línea hace que los pacientes más ansiosos tomen riesgos innecesarios cuando escuchan a los científicos discutir sobre teorías aún no probadas.

La confusión fue provocada por una serie de cartas y artículos teóricos publicados en revistas científicas sobre si algunos tipos de medicamentos para el corazón pueden aumentar la posibilidad de desarrollar una forma grave de COVID-19.

Esto ha llevado a las autoridades sanitarias de toda Europa y Estados Unidos a recomendar a los pacientes cardíacos, que ya tienen un mayor riesgo de contraer la enfermedad, que continúen tomando los medicamentos.

En Estados Unidos un hombre murió por tomar fosfato de cloroquina. Este habitante escuchó al presidente Donald Trump elogiarlo como un posible “remedio”, “un regalo del cielo”, y tomó demasiada cantidad de un producto de limpieza de los acuarios que le causó la muerte.